Cuidando una Tribu!!

Este fin de semana tuve una experiencia particular; hubo una fiesta de verano con los mejores amigos de mis padres anfitriones y sus niños. Como en una tradicional fiesta americana hubo comida, bebidas, juegos, dulces y un particular paseo de bote sobre el arroyo que atraviesa mi casa.  Todo suena muy agradable, placentero y divertido (para los que están en la fiesta, claro esta!!!) Yo por mi parte, me preparaba para tener una larga y agitada tarde. Pasé la mayor parte del tiempo con mi niña mas joven; ella estuvo alegre, juguetona y tranquila como de costumbre. Yo por mi parte empecé a sentir algo de molestia a causa de los padres que se acercaban a saludarla a ella y sin ningún sentido común, solo  me ignoraban. 

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Una de las parejas que estaba, se subió al bote y sin ningun reparo dejaron su bebe justo al lado de la mía;  probablemente creyeron yo estaría allí para cuidar a todos los pequeños. Afortunadamente la abuela estuvo allí para respaldarme y hacerme saber que yo no debía sentirme responsables por cuidar otros niños que no fueran los míos.

Yasssssssss! ¡Bendita abuela! Finalmente la cereza del pastel, fue una gigante cagada que hizó la hija de los mejores amigos de mis padres anfitriones.  Mientras su padre limpiaba su desorden en el baño,  ella corrió rumbo al pato inflable que habían predispuesto para la fiesta, con su trasero, sus piernas y pies envueltos en popó. Corrí tras ella y evité que la tarde fuera.


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Con niños cansados y luego de cenar, la tribu fue ordenada a estar en la sala a ver una película. Adivinen quien fue la responsable de cuidarlos!!! Afortunadamente contaba con una buena cantidad de tatuajes para niños, que me ayudó a mantenerlos sentados y callados; Cada uno debía esperar su turno para obtenerlo.Después la torta (ya que el cumpleaños de mi madre anfitriona se aproximaba) y los juegos pirotécnicos, las familias empezaron a regresar a sus casas, OHH SI! El mejor momento para Maye. 

Alrededor de las 9 solo quedaban los mejores amigos de ellos, por lo que fuí invitada a sentarme con ellos a tomar una copa de vino. Todos al parecer muy contentos por el trabajo que yo había hecho y asombrados por las “hazañas” realizadas